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Cosmética natural

Aunque su introducción se inició hace ya dos o tres años, en España los productos cosméticos Bio son todavía bastante desconocidos para la gran mayoría de consumidores. Las palabras “biológico” o “ecológico” son familiares al consumidor, pero pocos saben lo que realmente significan en el sector cosmético. En este artículo vamos a intentar aclarar todo lo que rodea a los conceptos bio y natural.

Hay que señalar que las palabras biológico, ecológico u orgánico son sinónimos. Según los mercados, se prefiere una u otra denominación. Así, el mercado americano se refiere en general a los productos “orgánicos”, mientras que el mercado europeo tiende más a las denominaciones “ecológico” o “biológico”.

Solamente tenemos un cuerpo y una vida para cuidarlo. Por eso hay que seguir criterios estrictos para seleccionar productos de belleza, ya que lo que se pone sobre la piel forma parte de su salud general. Utilizar cosmética natural y biológica, es decir, sin componentes sintéticos, es bueno para su salud y para la salud del planeta.

¿Son Eficaces?

Los productos de cosmética natural son muy eficaces en la lucha contra el envejecimiento y la oxidación de las células, ya que trabajan favoreciendo el ritmo natural del cuerpo y no en contra de este. Si sigue un tratamiento natural durante un mínimo de 14 días, notará un cambio radical en el aspecto de su piel, depurándose de toxinas y limpiándose para dar paso a una piel sana y radiante, con menos imperfecciones.

Nuestra piel es un órgano preparado para absorber rápidamente las sustancias. A través de ella las sustancias penetran en nuestro cuerpo y en 15 minutos llegan a la sangre, influyendo en nuestro metabolismo. Esto significa que lo que pongamos en nuestra piel, dado su gran tamaño, nos va a afectar más que si nos lo comiéramos o respiráramos.

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y trabaja constantemente para limpiarse, regenerarse y depurarse de toxinas. Es la piel la que nos protege de enfermedades, organismos externos e infecciones. Muchos productos de cosmética contienen una lista interminable de productos sintéticos, derivados del petróleo que pueden perjudicar la salud de su piel y su sistema depurativo. Teniendo en cuenta que la piel es el órgano más grande que tiene el hombre, si no tenemos cuidado podemos estar perjudicando gravemente nuestra salud. Por este motivo mucha gente de hoy en día se interesa en el uso de la cosmética natural, aunque lamentablemente en muchas ocasiones se encuentran productos etiquetados como “cosmética ecológica  o cosmética natural”, que no lo son tanto.

La pugna por maximizar el beneficio y minimizar la inversión, ha llevado a las empresas de cosmética industrial a la creación de sustancias químicas no beneficiosas para la piel. Y provocando que, a medio plazo, aumenten las alergias, irritación de la piel, eczemas, hipersensibilidad, etc.

Actualmente existen más de 6.000 componentes químicos que están permitidos pero no controlados. En cosmética industrial se utilizan sustancias empleadas también como desinfectantes en medicina, fabricación de muebles, suavizantes, disolventes, anticongelantes industriales, etc. Así mismo emplean diferentes ingredientes, que dicen que tienen determinados resultados cuando en realidad, es un engaño visual, teniendo a veces efectos dañinos para la epidermis y todo nuestro cuerpo:

  • Agentes químicos que hinchan la piel, “quitando” las arrugas. Al desaparecer la crema, la piel se deshincha, provocando a medio plazo flacidez y descolgamiento.
  • Agentes químicos que decoloran la piel, por medio de sustancias agresivas, dando apariencia de “más joven y fresca”. Pudiendo provocar problemas en la pigmentación, pequeñas heridas, hipersensibilidad aguda.
  • Agentes químicos que aparentan hidratar los labios y que lo que hacen es extraer la humedad acumulada en zonas próximas. A largo plazo, la piel se reseca de forma grave, aparecen alergias, irritación crónica, etc.

Cómo saber si sus productos de cosmética son realmente cosmética natural

No existe un estándar universal donde se defina qué es realmente cosmética natural y por eso podemos encontrar productos en el mercado que no cumplen con los acuerdos de la cosmética natural. Para remediar esta situación se han creado certificados como: BDH, ECOCERT, SOIL ASSOCIATION Y DEMETER los cuales tienen como objetivo distinguir los productos naturales de la cosmética convencional:

  • No se admiten colorantes, conservantes, ni perfumes sintéticos.
  • Parten de una base de vegetales y / o mineral pura, y el uso de productos petrolíferos (PARAFINAS) queda prohibido.
  • No se hacen pruebas con animales.
  • Un buen cosmético natural  trata de preservar los ingredientes en su estado más natural y con los mínimos procesos químicos.

Por todas estas razones hay que tener cuidado antes de de comprar cosmética natural,  es conveniente comprobar  si en la etiqueta esté indicado alguno de los certificados antes mencionados. Si el producto no está certificado, hay que comprobar los ingredientes que lleva. En este caso tendremos que guiarnos por nuestros sentidos, vista, tacto, olfato y por supuesto por el sentido común para detectar si un producto es natural o es una copia sintética:

Vista: la cosmética natural con productos naturales nunca presentan colores llamativos, no son de color fucsia, verde o fluorescente.
Descartemos pues la cosmética natural que se comercializa como tal y que nos presente colores demasiado sugerentes.

Olfato: a menudo algunas casas comerciales de cosmética natural nos ofrecen las maravillosas ventajas de algunas “esencias” como la manzana, el melón, la pera, la fresa, la sandía, etc. y con un aroma exactamente igual a las mencionadas frutas.
Sentimos desencantarles pero estas frutas no contienen aceites, es por tanto imposible que nos ofrezcan un aceite esencial natural con el aroma de cualquier fruta que no provenga de los cítricos: naranja, pomelo, limón, bergamota, mandarina, etc. Por lo que el aroma que nos venden como natural es simplemente una composición química, que no aporta ninguna propiedad terapéutica.

Sentido común: la cosmética natural tendría que llevar un aval, que identifique que en su elaboración no se han efectuado pruebas sobre animales.
Desconfíe de los productos que en su composición hablen de un extracto natural reconstituido, esto quiere decir que se ha copiado en un laboratorio el olor o las propiedades de la planta, las cuales nunca tendrán las autenticas y beneficiosas propiedades del principio activo natural.

El precio: el precio de los productos sintéticos siempre será más económico que un producto natural, pues al ser compuestos químicos no dependen de cultivos, temperaturas etc.  Así pues desconfiemos de los productos naturales demasiado baratos.

En el mercado existen muchos productos denominados “naturales.” Lo que ocurre es que cuando leemos su etiqueta, nos damos cuenta de que, en realidad, están compuestos por innumerables productos químicos como el propylene glycol, aceites minerales, perfumes sintéticos, sodium lauryl sulfate (SLS) y conservantes químicos como los parabenes. Un producto que lleva solamente 1 o 2 ingredientes naturales NO es cosmética natural.

La cosmética natural es respetuosa con la piel. Sólo emplea ingredientes de origen vegetal. Elimina todos los componentes supérfluos, creando una cosmética sencilla pero altamente eficaz por la calidad de todos sus ingredientes.