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Pros y contras de las ensaladas envasadas.

Las ensaladas envasadas son cómodas y una buena opción si son realmente frescas. Los menús domésticos se resienten, especialmente las necesarias ensaladas que debieran adornar toda mesa en el almuerzo y la cena. Por eso están disfrutando de un éxito absoluto las ensaladas de cuarta gama, listas para aliñar y servir. Resultan, sin duda, una tentación desde las estanterías del supermercado, pero cabe preguntarse si tanta comodidad tiene algún precio añadido en forma de aditivo indeseable o pérdida de cualidades nutritivas. La respuesta tranquilizadora es que no se añade ningún aditivo preocupante. Para alargar el tiempo de conservación, se envasan en una “atmósfera modificada”, donde se ha reducido la concentración de oxígeno del 21 al 3% y se ha aumentado proporcionalmente la de dióxido de carbono. La mala noticia es que el método no resulta muy eficaz. Si se toma una de estas ensaladas y se analiza el día antes de su fecha límite de consumo –que suele fijarse en un plazo de 7 a 10 días desde el envasado–, lo más probable es que se encuentre una cantidad preocupante de bacterias. Los análisis realizados en Alemania por el Instituto de Ecología demuestran que la cantidad de gérmenes puede multiplicar por cinco el límite deseable. La razón de esta proliferación es que, al trocear las hortalizas frescas, resulta inevitable que se cree un ambiente húmedo y dentro de la bolsa se produce cierto efecto invernadero.

No sólo pueden proliferar las bacterias. También se encuentran levaduras y mohos que pueden generar micotoxinas cancerígenas. De hecho, no es extraño que, al abrir algunas, el olor eche para atrás. El único remedio que le queda al consumidor es comprar sólo las bolsas recién llegadas, descartar los trozos deteriorados y, si parece necesario, lavar de nuevo el resto (así se eliminan el 90% de los gérmenes). Otra recomendación es rechazar las bolsas que estén algo infladas, síntoma de que ha habido una fermentación excesiva.
Por otra parte, es importante no romper la cadena de frío cuando la bolsa llegue a casa. Hay que guardarla en el lugar más refrigerado de la nevera. La temperatura ideal es de 4 a 6 ºC. Aun así, deben consumirse cuanto antes, pues los gérmenes se duplican aproximadamente cada 36 horas. Si el producto es realmente fresco –envasado 72 horas antes como máximo–, la ensalada preparada es una buena opción. Siempre es mejor que no consumir ninguna.