La primavera, tiempo de alergias
En primavera las alergias se ponen al descubierto y los ataques aumentan. Se acusa al aire, al viento o al polen de atacar nuestro sistema respiratorio, porque es el tiempo de las flores.
Pero los alérgenos ambientales no son los únicos culpables de nuestros ataques de asma o de fiebre del heno.
Las alergias inhaladoras se acompañan casi siempre de intolerancias alimentarias. Esas intolerancias alimentarias son las que mantienen el proceso año a año y es nuestro organismo el que reacciona de forma exagerada a las agresiones ambientales.
Pero si nuestro sistema inmunitario está regulado no tiene porqué no tolerar esta presencia. Y la prueba es que la misma situación (el aire, el viento o el polen) no afecta a todo el mundo.
¿Qué ocurre, entonces, en nuestro organismo para que reaccionemos mal ante el polen o los ácaros del polvo?
¡La respuesta está en una intolerancia alimentaria!
Las intolerancias alimentarias existen y son más frecuentes de lo que la ciencia médica cree.
El problema se intensifica en la alimentación de hoy, en particular la de carácter industrial con aditivos, conservantes y colorantes que provocan reacciones alérgicas en muchos niños y mayores.
La biorresonancia es un método moderno que detecta intolerancias sin análisis desagradables como los que se hacen en análisis de sangre o el rast.
Una vez detectado el alimento causante, su sensibilización puede ser neutralizada con sesiones de biorresonancia.



